El contrato con la editorial

Para publicar un libro con una editorial, primero tienes que firmar un contrato.

Sin contrato no hay obligación de cumplir con nada, para ninguna de las partes. Todo queda en la buena onda. Tú no te obligas a pagar a la editorial cualquier monto que te cobren por publicar tu libro, e igualmente la editorial no se obliga a pagarte ninguna regalía por la venta de tus libros.

En algunas legislaciones, los acuerdos de palabra son tan válidos como los contratos, pero al igual que los contratos escritos y firmados ante un notario, los acuerdos de palabra necesitan testigos. Y el problema con los testigos es que dependen de su memoria, que es falible y todo recuerdo puede ser interpretado.

Así que si vas a publicar un libro con una editorial, lo primero que tienes que solicitar es una copia del contrato. Léelo atentamente, pon atención a cada detalle, porque el contrato obliga a las partes que lo firman.

Algunos ítem que debes que encontrar y estudiar en el contrato son:

  • Número de ejemplares que se van a imprimir. Pueden ser desde 200 hasta miles de ejemplares. Todo dependerá del cálculo que haga la editorial sobre sus oportunidades de venta y el costo de impresión por ejemplar. En este ítem no nos pronunciamos acerca de las editoriales que cobran a los autores para publicar su libro.
  • Territorio sobre el cual la editorial distribuirá tu libro. Usualmente se habla del territorio nacional y el extranjero en términos genéricos y eso no está bien. Asegúrate que diga el nombre de tu país, y que incluya los nombres de otros países donde la editorial tiene distribución. Si la editorial no distribuye fuera de tu país, exige que no se incluyan otros territorios, porque no son necesarios en el contrato. De esta manera, podrías establecer un nuevo contrato para el mismo libro en otro país.
  • Idiomas a los que se traducirá. ¿La editorial no planea traducir el libro para comercializarlo en otro país? Entonces la editorial no necesita ser dueña de los derechos sobre otros idiomas aparte del original en que fue escrita la novela.
  • Formatos en los que se distribuirá el libro. Puede incluir tapa blanda, tapa dura, de bolsillo, y eBook. Al igual que los territorios, debes asegurarte que el contrato defina explícitamente qué formatos de libro se publicarán. Si el contrato habla de “todos los formatos” y “todos los soportes”, no podrás publicar el eBook por tu cuenta o por cuenta de otra editorial especializada.
  • Porcentaje de regalías a pagar al autor. No puede ser menos del 10% del precio de venta del libro al público (sin IVA).  
  • Derechos anexos. ¿La editorial se adjudica, mediante el contrato, la posesión de todos los derechos relacionados con tu obra, incluyendo obras derivadas, radio teatro, teatro, cine, televisión? Ten cuidado con estas cláusulas. Si la editorial no va a hacer nada con esos derechos durante el tiempo que dure el contrato, ¿para qué los quiere?
  • Duración del contrato. Lo usual es que estos contratos tengan una duración definida de un año o más, por libro individual, pero nunca son por tiempo “indefinido”. Luego de vencido el contrato, éste no se debe renovar automáticamente según ninguna cláusula del mismo contrato. Toda renovación se debe realizar mediante otro contrato nuevo, que idealmente presente mejores circunstancias que el anterior.
En pocas palabras, busca y levanta una alerta cuando el contrato sea muy vago o tan codicioso que permita a la editorial quedarse con tus derechos, para todos los territorios, todos los idiomas, todos los formatos, todos los medios, por tiempo indefinido. 
La principal recomendación es que el contrato de edición no incluya derechos sobre la edición de tu novela en formato eBook, especialmente si la editorial no se especializa en producción y venta de eBooks. Así podrás publicar tu novela con nosotros. 

El escritor y su ortografía

Todo escritor debería preocuparse y ocuparse de su ortografía y gramática. Porque los lectores que leen bastante son también personas que reconocen faltas de ortografía al primer vistazo.

Es cierto que los/las editores tienen entre sus labores corregir los errores de ortografía, para que el libro resultante tenga una calidad estándar y pueda salir a la venta. Y mientras menos errores tenga el manuscrito, más rápido es el trabajo de corrección y más feliz es el editor/a.

Es normal que un editor/a rechace un manuscrito por sus faltas de ortografía, debido a la cantidad de trabajo que representa. Y tal como explicamos en la verdad nº7, “los editores buscan excusas para dejar de leer y tu misión es evitar que las encuentren”.

Algunos errores son irrelevantes en términos de edición, como acentos de más o de menos, esos se pueden corregir fácilmente antes de pasar el libro a producción. Pero hay otros horrores ortográficos que son decepcionantes, en términos de calidad literaria.

Un editor también puede rechazar a un autor por las faltas de ortografía que despliega en público.

Sí, es lamentable. Porque la ortografía no dice nada de la historia ni de sus personajes, solo dice que el autor no tiene el mínimo cuidado con lo que escribe y eso, para mucha gente, es una radiografía de quién es ese autor en el mundo real.

Un lector informado no tomaría en cuenta la obra de este autor que publica espantos en Facebook, aunque se hayan corregido todas las fallas ortográficas en la novela y sea una maravilla.

Si el autor escribe así en Facebook, ¿cómo será su obra? ¿Estoy dispuesto, como editor, a tolerar que el autor boicotee las ventas del libro con sus horrores ortográficos desplegados en público?

En Monstruito Editores confiamos en los autores que ponen cuidado en los aspectos formales de lo que escriben, y que trabajan sobre sus manuscritos antes de enviarlos a la editorial. Si se trata de tolerancia, podemos tolerar una falta de ortografía por cada mil palabras del manuscrito, como regla general. Es normal que un autor, incluso el más cuidadoso, deje pasar errores de vez en cuando.

Para el caso de los autores que publican faltas de ortografía en redes sociales, horrores ortográficos, nos reservamos la opinión y preferimos resolverlo caso por caso.